El regidor José Suárez, presidente de la comisión especial investigadora del Servicio Municipal de Administración del Camal Metropolitano de Río Seco, denunció serias irregularidades en el manejo y funcionamiento de este importante establecimiento. Durante su informe, Suárez destacó que el Camal enfrenta múltiples problemas que comprometen tanto su administración como la salud pública, poniendo en evidencia la necesidad urgente de cambios en su operación.
Entre los principales hallazgos, Suárez mencionó el desorden administrativo que caracteriza a la gestión del Camal. Según el regidor, la gerencia es inadecuada y negligente, lo que se traduce en un entorno caótico y de poca eficiencia. Además, las instalaciones del matadero presentan condiciones deplorables: hongos en techos y paredes, pisos de cemento con rajaduras, y ganchos oxidados para colgar el ganado, lo que pone en riesgo tanto la calidad de los productos como la salud de los trabajadores.
Salubridad
El regidor también señaló el manejo de la carne y menudencia como una grave preocupación. Suárez explicó que la carne no se maneja de acuerdo con las normas sanitarias necesarias, lo que podría representar un riesgo para la salud de la población. Los problemas de salubridad y las malas prácticas en el Camal requieren una intervención inmediata para evitar posibles consecuencias graves para la comunidad.
Ante esta situación, Suárez hizo un llamado urgente a la renuncia del gerente y de todos los directores responsables del Camal. Además, solicitó que se realice una auditoría exhaustiva para determinar las causas detrás de los problemas estructurales y administrativos. También destacó la necesidad de tomar medidas inmediatas para mejorar las condiciones higiénicas y de salubridad, y proteger la salud de la población.
Finalmente, el regidor propuso evaluar si el modelo actual de gestión del Camal es adecuado o si se debe optar por reorganizarlo, privatizarlo o tercerizarlo. Lo que resulta clave, según Suárez, es tomar decisiones firmes para garantizar que el Camal funcione de manera eficiente, segura y en condiciones óptimas para la salud pública.