Este 5 de marzo, con la celebración del Miércoles de Ceniza, dio inicio la Cuaresma, un tiempo especial en la liturgia cristiana dedicado a la reflexión, el arrepentimiento y la preparación espiritual para la Pascua. Durante este periodo de 40 días, los católicos se enfocan en renovar su fe y su compromiso con Dios a través de prácticas como el ayuno, la oración y la limosna.
Desde primeras horas de la mañana, miles de fieles acudieron a las diferentes parroquias de la Arquidiócesis de Arequipa para participar en las misas y recibir la bendición e imposición de la ceniza. Entonces en cada jurisdicción, las ceremonias se realizaron en diversos horarios, permitiendo que todos los creyentes pudieran participar según su disponibilidad.
El obispo auxiliar de Arequipa, Mons. Raúl Chau Quispe, presidió la misa principal en la catedral, donde destacó la relevancia de los tres pilares cuaresmales. El ayuno, la limosna y la oración. En su homilía, subrayó cómo estos actos ayudan a los cristianos a acercarse a Dios y prepararse para vivir la Semana Santa con un corazón renovado.
Este año, el Papa Francisco ha elegido el lema «Caminemos juntos en la esperanza» para acompañar a los fieles en este tiempo de penitencia y esperanza. Además el Arzobispo de Arequipa, Monseñor Javier Del Río Alba, en su mensaje inaugural de la Cuaresma, recordó la importancia de «caminar juntos», siendo agentes de comunión en todos los aspectos de la vida cotidiana. En su reflexión, expresó que la verdadera esperanza no depende de nuestras fuerzas, sino de la promesa de Jesucristo, quien nos asegura que su amor nunca nos abandona.