Sabancaya continúa activo y mantiene alerta naranja en Arequipa

Aunque no se registraron explosiones durante la última semana, especialistas advierten que el volcán podría generar nuevos eventos eruptivos con emisión de cenizas que afectarían zonas del valle del Colca y sectores cercanos.

El volcán Sabancaya mantiene un comportamiento activo y continúa bajo alerta volcánica naranja, según el más reciente reporte emitido por el Instituto Geofísico del Perú (IGP). Durante el periodo comprendido entre el 15 y el 21 de junio, los especialistas no registraron explosiones volcánicas; sin embargo, la actividad interna del macizo se mantuvo constante mediante emisiones de gases y vapor de agua, además de movimientos sísmicos asociados a procesos magmáticos.

De acuerdo con el monitoreo realizado, las columnas de vapor y gases alcanzaron alturas de hasta 2.100 metros sobre la cima del volcán. Asimismo, los equipos de vigilancia detectaron sismos vinculados al desplazamiento de fluidos al interior del sistema volcánico y al fracturamiento de rocas, indicadores que evidencian que el proceso eruptivo sigue en desarrollo.

Pese a la ausencia de explosiones en los últimos días, los especialistas consideran probable que se produzcan nuevos eventos eruptivos en las próximas semanas. Estas explosiones podrían generar columnas de ceniza superiores a los dos kilómetros de altura, con potencial impacto en poblaciones ubicadas en el valle del Colca y otras localidades cercanas debido a la dispersión del material volcánico.

El informe también advierte que, de presentarse emisiones de ceniza entre el 22 y el 26 de junio, estas se desplazarían principalmente hacia los sectores norte y noreste del volcán. Posteriormente, entre el 27 y 28 de junio, los vientos podrían dirigir las cenizas hacia las zonas este y sureste, alcanzando velocidades de hasta 55 kilómetros por hora.

Ante este escenario, las autoridades recomiendan a la población mantener las medidas de prevención correspondientes al nivel de alerta naranja. Entre ellas, evitar acercarse a menos de 12 kilómetros del cráter, proteger las vías respiratorias en caso de caída de ceniza, mantener puertas y ventanas cerradas y alejarse de quebradas y cauces cercanos al volcán debido al riesgo de lahares o flujos de lodo volcánico.