La reciente visita del presidente José María Balcázar Zelada a Arequipa abrió un nuevo frente de reclamos por la lenta respuesta frente a la emergencia climática. El alcalde de José Luis Bustamante y Rivero, Fredy Zegarra Black, pidió atención inmediata del Ejecutivo y advirtió que los municipios han llegado al límite de su capacidad operativa. Según sostuvo, los daños acumulados por las lluvias superan ampliamente los recursos disponibles a nivel distrital.
Durante la reunión de trabajo sostenida con el mandatario, la ministra Denisse Miralles y otros integrantes del Gabinete, el burgomaestre señaló que, pese a la declaratoria de emergencia y a varios días de afectaciones continuas, el apoyo concreto del Gobierno Central aún no se materializa. Mientras tanto, los municipios vienen utilizando maquinaria propia, personal y fondos locales para atender deslizamientos, limpieza de vías y asistencia básica, una situación que, según dijo, no puede sostenerse por mucho más tiempo.
“El apoyo humanitario ya debería estar aquí”, enfatizó Zegarra. En esa línea, pidió que la maquinaria pesada del Estado se ponga de inmediato al servicio de las comunas para acelerar la limpieza de torrenteras y reforzar zonas vulnerables. Además, recordó que los bonos de ayuda económica para las familias damnificadas debieron entregarse con mayor rapidez, considerando que muchas personas han perdido bienes y enfrentan dificultades para retomar sus actividades cotidianas.
El alcalde también cuestionó que toda declaratoria de emergencia debe ir acompañada de un respaldo presupuestal claro. De lo contrario, remarcó las medidas quedan en anuncios formales sin impacto real. Por ello, insistió en la necesidad de un crédito suplementario que permita actuar con mayor eficacia y evitar que la situación se agrave si continúan las precipitaciones.
Limpieza
Mientras se define la respuesta del Ejecutivo, la municipalidad distrital mantiene las labores de limpieza y monitoreo en puntos críticos. Sin embargo, el mensaje desde Bustamante y Rivero es directo: la magnitud del evento exige una intervención nacional sostenida y coordinada, porque la recuperación no depende solo del esfuerzo local, sino de decisiones políticas que se traduzcan en recursos inmediatos.



