Una historia que combina ciencia, rescate y esperanza se escribió en los cielos de Arequipa. “Chaska”, una hembra de cóndor andino, logró regresar a su entorno natural luego de atravesar un delicado proceso de rehabilitación. La intervención estuvo a cargo del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), institución que lideró su recuperación tras hallarla en condiciones críticas en una zona rural de la región.
Especialistas encontraron al ave débil y deshidratada en el sector de Huaña, en la provincia de La Unión. De inmediato, especialistas de la Reserva Paisajística del Cañón de Cotahuasi, gestionada por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), coordinaron su traslado para iniciar su atención. Este primer paso resultó clave, ya que permitió estabilizarla y llevarla a un centro especializado donde continuó su tratamiento.
Posteriormente, Chaska ingresó al centro de rescate de SERFOR en Yura, donde veterinarios detectaron signos compatibles con una intoxicación indirecta. A partir de ese diagnóstico, el equipo aplicó un tratamiento intensivo que incluyó hidratación, monitoreo constante y cuidados específicos para recuperar su fuerza y comportamiento natural. Con el paso de las semanas, el ave mostró una evolución favorable que permitió considerar su liberación.
Finalmente, tras confirmar su buen estado de salud, el equipo autorizó su retorno al medio silvestre. Sin embargo, este proceso no terminó ahí. Antes de su liberación, los especialistas le colocaron dispositivos de rastreo satelital con energía solar, gracias al apoyo de organizaciones aliadas. Esta tecnología permitirá seguir de cerca sus desplazamientos, conocer sus rutas de vuelo y obtener información valiosa para proteger a esta especie amenazada.
El caso de Chaska no es aislado, pero sí significativo. El cóndor andino, considerado una especie en peligro en el Perú, enfrenta constantes amenazas. Por eso, cada liberación representa un avance concreto en su conservación. Con este nuevo logro, Arequipa suma ya cuatro cóndores rehabilitados y devueltos a la naturaleza, lo que refuerza el trabajo conjunto entre autoridades y especialistas para preservar uno de los símbolos más emblemáticos de los Andes.



