Sabancaya continúa bajo alerta naranja pese a ausencia de explosiones

El monitoreo del IGP reportó emisiones de gases, vapor y ceniza durante la última semana, mientras especialistas advierten que persiste la posibilidad de nuevas explosiones y recomiendan mantener las medidas de prevención en las zonas cercanas al volcán.

El volcán Sabancaya continúa bajo vigilancia permanente y mantiene el nivel de alerta volcánica en color naranja, según el más reciente boletín emitido por el Instituto Geofísico del Perú (IGP), correspondiente al periodo del 20 al 26 de julio de 2026. Durante esos días no se registraron explosiones; sin embargo, el macizo presentó emisiones continuas de vapor de agua, gases y ceniza que alcanzaron hasta 1.500 metros sobre la cima, además de actividad sísmica vinculada al movimiento de fluidos magmáticos y al fracturamiento interno del volcán.

Aunque la actividad superficial mostró una disminución en las explosiones, los especialistas señalan que el proceso eruptivo sigue activo. Por ello, consideran probable que en los próximos días se produzcan nuevos eventos explosivos capaces de generar columnas eruptivas que superen los dos kilómetros de altura. De ocurrir este escenario, la dispersión de ceniza podría afectar a los distritos ubicados en el valle del Colca y otras zonas cercanas, motivo por el cual se mantiene vigente el nivel de alerta naranja.

Asimismo, el informe precisa que las condiciones del viento influirán en la dirección de la ceniza. Entre el 27 y el 29 de julio, una eventual emisión se desplazaría hacia los sectores sureste y este del Sabancaya. Posteriormente, del 30 de julio al 2 de agosto, la dispersión se orientaría hacia el sur y sureste, impulsada por vientos que podrían alcanzar velocidades de hasta 55 kilómetros por hora.

Frente a este panorama, las autoridades reiteran la importancia de cumplir las medidas de prevención. Entre las principales recomendaciones figuran no ingresar a un radio menor de 12 kilómetros del cráter, utilizar mascarillas o cubrir nariz y boca con un paño húmedo en caso de caída de ceniza, mantener cerradas las puertas y ventanas de las viviendas y evitar permanecer cerca de quebradas y cauces de ríos, debido al riesgo de descenso de lahares ante una eventual actividad eruptiva.