Las asociaciones de pescadores artesanales solicitaron al Ministerio de la Producción, al Ministerio del Ambiente y al Congreso de la República revisar las normas que restringen la pesca dentro de las primeras millas del litoral. Según los gremios, estas medidas no solo han reducido su actividad económica, sino que también estarían alterando la cadena alimenticia de diversas especies marinas que, desde hace décadas, conviven con las faenas pesqueras cerca de la costa.
Los representantes del sector señalaron que aves como pelícanos, piqueros y gaviotas, además de lobos marinos, solían encontrar alimento durante las jornadas de pesca artesanal y de cerco. Sin embargo, afirman que las restricciones vigentes han disminuido esa disponibilidad, situación que, aseguran, se refleja en el aumento de reportes sobre animales debilitados o con signos de desnutrición. Asimismo, indicaron que varios pescadores continúan registrando imágenes y videos que evidenciarían esta problemática en diferentes puntos del litoral.
Como parte de sus argumentos, los pescadores recordaron lo ocurrido durante la pandemia de la COVID-19, cuando la paralización de las actividades pesqueras coincidió, según su experiencia, con la presencia de lobos marinos en malas condiciones físicas. Tras la reanudación de las faenas, sostienen que estas especies regresaron a las zonas donde tradicionalmente encontraban alimento, lo que, a su juicio, demuestra la relación que existe entre la actividad pesquera y el equilibrio del ecosistema costero.
Los gremios consideraron que las políticas de conservación deben construirse con información técnica y la participación de quienes desarrollan su labor diariamente en el mar. Por ello, exhortaron a las autoridades a evaluar los efectos de la normativa vigente y a promover un diálogo que permita proteger tanto la biodiversidad marina como el sustento de miles de familias dedicadas a la pesca artesanal.
Las asociaciones hicieron un llamado a los pescadores, instituciones y ciudadanos para continuar apoyando las acciones de alimentación de aves marinas afectadas, mientras se buscan soluciones de largo plazo. Afirmaron que preservar el ecosistema también implica escuchar a quienes han convivido con el mar durante generaciones y encontrar medidas que favorezcan tanto la conservación de la fauna como el aprovechamiento responsable de los recursos marinos.



