El retiro de la cobertura vegetal y la remoción de tierras en las lomas de Yuta, en la provincia de Islay, motivaron la intervención del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), que ordenó paralizar las actividades de extracción de tierra y arcilla realizadas por una empresa. Durante la inspección, los especialistas determinaron que los trabajos afectaron 30,9603 hectáreas de este ecosistema frágil de la región Arequipa.
La intervención contó con la participación de personal del área de control del SERFOR, representantes de la Municipalidad Provincial de Islay y efectivos de la Unidad Desconcentrada de Medio Ambiente de la Policía Nacional del Perú. En el lugar, los equipos verificaron el uso de maquinaria pesada para remover el terreno y retirar la vegetación natural. Además, encontraron dos retroexcavadoras, un cargador frontal, cinco volquetes y dos zarandas metálicas, equipos empleados en las labores de extracción.
Ante los daños identificados, el SERFOR levantó un acta de intervención e inició un procedimiento administrativo sancionador contra los responsables de la actividad. Según la entidad, los hechos podrían constituir una infracción muy grave por el retiro de la cobertura vegetal, conforme al Decreto Supremo N.° 007-2021-MIDAGRI. La normativa contempla multas que van desde las 10 hasta las 5.000 unidades impositivas tributarias (UIT), según corresponda. La sanción definitiva dependerá de lo que se determine durante el procedimiento.
Las lomas de Yuta forman parte de los ecosistemas costeros que cumplen una función importante en la conservación de la biodiversidad. Durante los meses de septiembre a diciembre, la humedad favorece el crecimiento de su vegetación y transforma el paisaje en un espacio verde que ofrece alimento y refugio a distintas especies de flora y fauna silvestre. Por esta razón, la remoción de la cubierta vegetal puede afectar las condiciones naturales que permiten el desarrollo de la vida en estos ambientes.
Desde 2018, seis lomas costeras de Arequipa integran la lista sectorial de ecosistemas frágiles, entre ellas las lomas de Yuta. Frente a esta situación, el SERFOR recordó que las actividades que dañan la vegetación y el patrimonio forestal y de fauna silvestre sin las autorizaciones correspondientes pueden infringir la normativa vigente. Asimismo, exhortó a la ciudadanía y a los actores económicos a respetar estos espacios naturales y evitar acciones que comprometan su conservación.



