En los laboratorios de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA), los recursos del mar se convierten en productos que van más allá de su presentación tradicional. Estudiantes de Ingeniería Pesquera elaboran alimentos como hojuelas de pota, nuggets, hamburguesas de pescado y conservas, mediante prácticas que les permiten conocer las distintas etapas de procesamiento y explorar nuevas formas de aprovechar los recursos hidrobiológicos. De esta manera, la formación universitaria vincula los conocimientos técnicos con el desarrollo de alimentos destinados al consumo humano.
Uno de los aspectos centrales de esta experiencia es la transformación de especies marinas en productos con mayor valor agregado. Por ejemplo, las hojuelas de pota se presentan como una alternativa de snack con alto contenido proteico, mientras que los nuggets de pescado y pota, junto con las hamburguesas elaboradas principalmente con bonito y jurel, forman parte de las propuestas que ya cuentan con formulaciones consolidadas. Estos productos muestran cómo el procesamiento pesquero puede generar nuevas opciones de consumo a partir de materias primas disponibles.
La innovación también alcanza la elaboración de conservas de trucha, camarón, mariscos, bonito y caballa, preparadas con diferentes salsas y líquidos de cobertura. A ello se suman productos curados, como marinados, pescados seco-salados y ahumados, además de semiconservas, embutidos, salchichas de pota, chorizos de pescado y surimi-kamaboko. Según la especialidad de cada curso, los estudiantes aprenden a trabajar con estos recursos bajo la orientación de la magíster Rosario Choque de la Cruz y el ingeniero José Carlos Navarro Pilares, docentes del Departamento Académico de Ingeniería Pesquera.
Más allá de la elaboración de alimentos, estas prácticas buscan fortalecer el aprovechamiento sostenible de los recursos hidrobiológicos y explorar alternativas para especies que tienen menor presencia en el mercado. La directora del departamento académico, la doctora Ana María Guzmán Neyra, señala que la formación apunta a preparar profesionales capaces de utilizar responsablemente los recursos del país. Actualmente, la carrera cuenta con aproximadamente 250 estudiantes, quienes avanzan desde procesos básicos hasta técnicas con orientación industrial, mientras desarrollan habilidades que pueden aplicar en la investigación y la actividad productiva.
El siguiente paso es ampliar las posibilidades de que estas preparaciones lleguen a más consumidores. Aunque la producción se concentra principalmente en la formación académica, la docente Rosario Choque de la Cruz indica que existe interés por fomentar el emprendimiento estudiantil y retomar la elaboración a mayor escala. Las ferias universitarias realizadas anteriormente registraron una buena aceptación del público, según la información proporcionada por la institución. Este antecedente abre la posibilidad de acercar los productos desarrollados en los laboratorios a nuevos espacios de comercialización, siempre que se concreten las condiciones necesarias para su producción y distribución.



